Philipp fue enviado a Nueva York en una rotación de verano por su trabajo mientras aún vivía en París y, como dictó el destino, fue entonces cuando él y Kristen se conocieron en una aplicación de citas. Lo que empezó como un encuentro fortuito pronto se convirtió en algo mucho más y, con apenas unas pocas semanas juntos antes de que Philipp tuviera que volver a París, hicieron que cada momento contara.
Antes de regresar a París, Philipp emprendió un viaje por carretera de 14 días por los parques nacionales de la Costa Oeste. Cada día, sin falta, le enviaba a Kristen una postal: un gesto pequeño pero lleno de significado, y el momento en que ella supo que él era realmente especial.
Lo que siguió fueron dos años y medio de relación a distancia entre París y Jersey City, con vuelos constantes, husos horarios y un compromiso que no dejó de hacerse más fuerte con el tiempo. Al final, el amor los llevó al mismo lugar: Philipp se mudó a Estados Unidos, y el resto es historia.